lunes, 16 de noviembre de 2015

Ir a contracorriente siguiendo otra corriente

En serio, ¿no podemos dejar a la gente que se exprese como le dé la real gana? que se pongan una bandera o una Torre Eiffel en el culo, ¿¿qué más da?? Dejad a la gente que sea libre y se exprese y si tan vacío os parece el gesto, id a Francia a donar sangre para los heridos o cualquier cosa útil, que al fin y al cabo con bandera o sin ella, lo único que hacemos todos es opinar y no aportar.
Y el año que viene en vez de a Italia, Francia o Grecia, iros a Siria o Beirut de vacaciones…

Dejemos que cada uno exprese su dolor o su indiferencia, que en muchos casos puede esconder un ataque silencioso.

Ayer, hoy y siempre, nuestro corazón tiene que estar con cualquier víctima inocente, pero claro que  duelen unos países más que otros, perdón si es impopular o políticamente incorrecto pero unos países nos atraen más que otros y por miles de motivos nos sentimos más cerca o más lejos de ellos, me duelen los sirios, los africanos… y en definitiva, cualquier inocente que sufra y a veces sufro por no saber o no tener la valentía de hacer lo que hace falta por ellos, pero…
Si a la kiosquera del pueblo que es tan salada ella, el marido la maltrata ¿acaso no te duele más que si maltratan a una kiosquera alemana que no te has cruzado en la vida? ¿Qué te duele? Claro que sí, y te hierve la sangre por no poder hacer nada, también, pero por la de tu pueblo el sentimiento es más fuerte.

Que sí, que los medios le dan más bombo a Europa, pero, te diré algo, SOMOS Europa, igual que en la prensa nacional solo verás algo de tu pueblo cuando sea algo grande, y cuando hay países que viven en una guerra permanente no se puede paralizar una emisión diariamente, se hace un seguimiento y no me digas que no, porque llevo meses sin leer noticias directamente y he ido enterándome del panorama.

Hay personas que DE VERDAD les toca más de cerca los países árabes y los defiende y eso es maravilloso, porque nos despierta, nos da otro punto de vista, que por estar demasiado ocupados con nuestras vidas se nos escapa, pero, de nuevo, gente que está realmente involucrada.

Son pocas las personas que yo conozca y que estén leyendo esto que realmente hagan gestos solidarios reales, y con reales me refiero a algo más allá de donar comida y/o dinero, que está muy bien, pero con intermediarios de por medio, que con mis propios ojos he visto como se repartían el botín nada más depositarlo.

Así que vamos a dejar a la gente que haga minutos de silencio, se ponga una chapa o banderitas y si tan indignamos estamos, hagamos algo por cambiar las cosas, algo más allá que meter un sobre en una urna para que sean otros los que actúen.

La única manera de cambiar el mundo es cambiando uno mismo.

lunes, 1 de abril de 2013

La muerte y la doncella.- Roman Polanski


Cuando una película está basada en un libro cuyo argumento es devastador es muy difícil valorar al director, guionista, productor etc… Porque su función se queda en un segundo plano dada la fuerza de la historia.
En este caso no es Polanski sino Ariel Dorfman el que me puso los pelos de punta describiendo mis miedos como mujer con respecto a los hombres. Lo pasé mal, muy mal, porque en la vida nadie nos librará nunca de la mentira ni del afán de poder mal gestionado.
Tristemente no puedo decir que haya leído el libro, y alegremente diré, que jamás lo leeré, por eso no puedo juzgar bien esta película, no sé qué es de  Polanski ni qué  es de Dorfman, de hecho, no sabía nada de la película cuando me puse a verla, pero el nombre del director pesaba mucho y me animé.

Nos encontramos con una Sigourney Weaver muy  desquiciada.  Imaginamos que es por el tiempo de guerra que acaban de terminar pero se le adivina que aún le pesa un pasado difícil. Efectivamente, vamos descubriendo que el pasado fue violada por un médico que no contento con ello, la torturaba con una bella canción de Schubert  mientras acometía el acto. Ella nunca pudo verlo ya que le vendaban los ojos, por eso, confió en su olfato y su oído para reconocer a este individuo cuando, una noche de tormenta,  aparece en su casa.
Se me vienen a la mente dos de mis libros favoritos.  Por un lado, me he acordado de la naranja mecánica, por la que el destino llevó al pobre Alex a asociar a su compositor favorito con la peor de las sensaciones tanto física como psicológica. Es realmente aterrador imaginar que algo que te hace vibrar y elevarte, sentirte en paz y protegido, un día te  retuerza las entrañas y quieras morir al escucharlo.

Por otro lado, recordaba 1984 en la parte final en la que el supuesto compañero, acaba torturándolo  con dos sensaciones opuestas. Le infundían dolor y después ,  cariño y compresión. No sé cómo no le explotó la cabeza al confundido Winston… Poco hay en este mundo tan desagradable como que alguien se muestre tan dual, ya no sabes qué pensar y la tortura se abre nuevos caminos más allá del dolor, ese desconcierto es también, aterrador.
Bueno, pues estas dos pinceladas de estos dos grandes libros se pueden ver reflejados es esta historia, en el momento en el que se describe que el médico le preguntaba si le gustaba Schubert y ella emocionada le decía “¡Sí, me encanta!” y así, con esa amabilidad desconcertarla y hacerla incapaz de escuchar a Schubert para el resto de su vida.

Esta mujer vivió toda su vida con sed de venganza, pero al no creer posible volver a encontrar a su torturador, no planeó nada concreto. Por lo que al aparecer en su propia casa, tiene que tomar todas las decisiones que no tomó en su momento. 
Esta es la historia de una mujer válida y luchadora, que dio por su marido todo lo que él jamás habría sido capaz de dar por ella, obteniendo de él traición, mentiras y recuerdos borrosos, que fue violada y torturada con  música al fondo y como no, a pesar de todo lo pasado, se atreven a llamarla loca.



Y aquí dejo la obra que da nombre a la película y sobre la que, de alguna manera, gira la historia. Preciosa.


martes, 15 de enero de 2013

The Artist



Un día estaba viendo "Todo cine" y se veían unas imágenes en blanco y negro en la que podía ver a un George Clooney  francés con el carisma y la sonrisa de Gene Kelly (aunque bailando muchiiiiisimo peor) y por curiosidad, miré el nombre de la película y para mi sorpresa veo que está hecha en el 2011.

Confundida, me digo"no puede ser" pero al mirar a la pantalla, la imagen había desaparecido y me fui corriendo al ordenador para ver qué era aquello. Efectivamente una película del Siglo XXI rodada en blanco y negro y ¡muda! "¡menuda joya!" pensé emocionada y ahora que la he visto... me he llevado una decepción.


No se puede decir que el cine mudo sea mi género favorito, pero nunca me niego a verlas porque me he llevado muy gratas sorpresas cuando no lo he hecho.
Y cuando has visto películas como "El hombre mosca", "Tiempos modernos" o "El gabinete del Doctor Caligari" no puedes decir que The Artist sea un peliculón.

De entrada, solo puedes pensar en "Cantando bajo la lluvia" porque te presentan al galán chuleta con su media sonrisa perenne que se topa con la bailarina modosita que se busca la vida como puede. Para más inri, pasa el tiempo (muuuuuy lentamente, por cierto) y te das cuenta de que no es una sensación, es que igual que en la otra, aquí van a introducir el sonido en el cine. ¡Qué novedad!

Conforme veía la película he decidido tomármela como una especie de homenaje al cine mudo y no como una película original, porque nadie en su sano juicio en 2012, escribiría un guión tan insulso. Por lo tanto haciendo una clasificación simple.

Lo bueno
- Las escenas del perrito.
- Algunos momentos curiosos como el sueño que tiene el protagonista y la escena de la chica con la chaqueta, por poder escribir dos cosas en la lista.

Lo malo
- El argumento está muy visto y el mensaje se queda a un lado, no transmite.
- La banda sonora, que sintoniza con la película, es decir, no es mala, pero tampoco la recuerdas.
- La actriz sobre actúa un poco.
- El hecho de que Jean Dujardin se parezca tanto a Gene Kelly y que el argumento de la película no pare de recordar a "Cantando bajo la lluvia", genera sin querer, comparaciones que en este caso son odiosas.
- Hay momentos en los que pasan eternidades


No puedo dejar de mostrar mi asombro ante las notas que recibe esta película en páginas plagadas de gafaspasta, hipster, poperos etc... que suelen desprestigiar todo lo que la mayoría alaba, "lo comercial", prácticamente por sistema.

Me sorprende porque la película, es que está en blanco y negro y es del 2011 ¡Menudo anacronismo! Sí, pero ahí se queda la gracia.
Creo que el motivo de esas notazas no es otro que el rollo Vintage que se ha marcado la peña y en el que, automáticamente, lo antiguo, es mejor. Y si te digo que he hecho una peli en blanco y negro, muda, tú sales corriendo por tus gafas, tu palestina y tu sombrero comprado en Candem Town para ver la película sin importarte que sea tan comercial como "Avatar" (pero sin efectos especiales) porque es "super-retro" y "no puedo estar pendiente de tantas cosas a la vez para seguir esta moda."



Caperucita en Manhattan.- Carmen Martín Gaite

Hace tiempo que me propuse cumplir todas las cosas que tenía pendientes, una de esas cosas era ponerme al día con esa interminable lista de libros por leer.
En los libros de texto de lengua del colegio, al comenzar cada tema, había un fragmento de un libro de la época que se iba a estudiar. Con el tiempo fui recordando varios títulos que se me quedaron marcados y me propuse leerlos. Entre ellos estaba,"Caperucita en Mahattan". ¡Qué pena no haberlo leído en ese momento! esperar tantos años a leer un libro, no solo va aumentando las expectativas, sino que tú cambias y como decía el Sr. Coreander "Bastian, los libros cambian cada vez que los lees"

Es la historia de Caperucita Roja, trasladada al presente con un toque de azúcar glass.
En este caso el bosque son las calles de Manhattan con las que Sara lleva obsesionada desde siempre. Quiere llevarle una tarta a su abuela (que nada tiene que ver con la abuelita tapada hasta arriba con el camisón de franela) como cada fin de semana, pero no puede porque sus padres se han tenido que marchar. Sin embargo, Sara, que se siente enjaulada, necesita hacer ese viaje rutinario, pero liberador.
En el camino se encontrará, con Edgar Woolf, y Miss Lunatic que darán un vuelco a la historia tradicional y nos llevaran a una utopía donde el loco es el cuerdo y la libertad es el único medio de expresión.

Por cierto que al ver una imagen de la autora, me dí cuenta de que sin haberla visto antes, su físico, era precisamente el que yo le había dado a Miss Lunatic en mi imaginación.Una imagen de la que se puede intuir un espíritu guerrero y rebelde, con ansias de libertad para expresarse, pero sobre todo para poder ser uno mismo. Un rostro cansado y resignado por fuera, pero desafiante por dentro.


Siempre me llamó la idea de una caperucita "moderna" pero como ya he dicho, en mi mente, era más que en la realidad; sin embargo, es muy muy buena lectura par niños de entre 11 y 16 años ya que tiene la medida justa de fantasía y realidad para poder sumergir a un pre-adolescente en la lectura, ya a partir de los 16 todo es Mario Casas y Crepúsculos. Una pena.

domingo, 9 de diciembre de 2012

Alice (Něco z Alenky) Jan Švankmajer


Es muy difícil no hacer bien una adaptación de "Alicia en el País de las Maravillas" ya que es una historia llena de fantasía y sobre todo, surrealismo. Algo tan caótico y sin sentido, da igual cómo lo interpretes, siempre será original.

En este caso vemos un País de las Maravillas de bajo presupuesto, que en principio es algo obligatorio, por la situación del país, pero que favorece mucho a la empatía con Alice. Todo el aire lúgubre y empobrecido, te lleva al lugar opuesto que te lleva la Alicia de Disney; con Alicia, queremos ir a ese mundo lleno de color y de canciones, de fantásticas aventuras y personajes entrañables, sin embargo, con Alice... a ella la comprendes, puedes sentirte como deberías de sentirte en un mundo que no es tuyo: insegura, asustada, patosa...

La cara de la niña es... bueno, es lo más agobiante, porque básicamente no le cambia la expresión, es casi siempre la misma cara.

En un primer momento he pensando "bueno, es una niña, ¿que más quieres? bastante es que va de donde le mandan y no mira hacia la cámara" pero eso lo pueden hacer muchos niños, ninguno que yo conozca, pero alguno tiene que haber....

Así que me inclino a pensar que es intencionado. Cuando Alice bebe de la tinta y se hace pequeña, usan una muñeca en vez de a la niña. Las muñecas solo tienen una expresión: esa en la que sabes que te miran pero no puedes identificar ninguna sensación y es justo esa, la mirada de la niña, la ves mirar, pero no puedes ni si quiera adivinar lo que puede estar pensando o sintiendo. De esta manera, la niña y la muñeca, tendrán ese vínculo que las hará una.

El problema que he tenido con la película es que la tengo en versión original, pero los subtítulos no me iban bien, así que más o menos lo iba adivinando, pero se me ha hecho incómodo.

En toda la película solo se oye la voz de la niña, es ella la que narra la historia y la que pone la voz a los personajes. Es un toque muy original que además te hace más consciente de que te están contando un cuento.


miércoles, 18 de julio de 2012

Los juegos del hambre

No debo de dejar tanto tiempo para escribir las reseñas porque con la mala memoria que tengo, luego no recuerdo bien la historia y al final no sé bien lo que escribir. Pero vamos a intentarlo...

En primer lugar, quiero decirles a todas esas personas que no leen best-sellers, que yo fui así de arrogante y que solo me sirvió para ganar enemistades y perder buenos ratos de lectura, que aunque no sean 1984 en cuanto a calidad se refiere, oye, te entretienes un rato sin calentarte mucho la cabeza.
Además, los libros que leen estas personas no son best-sellers no por que no sean super ventas, sino porque el término se acuñó muchos años después de que esos libros fueran igual de famosos (o más) que los best-sellers.

Unos me decían que los juegos del hambre eran una distopía y otros me decían que era tipo crepúsculo y cuando leí la sinopsis me pareció más lo primero.

El pueblo americano se rebeló contra el gobierno y como resultado se creó una nueva nación, Panem, dividida en 12 distritos de los cuales, cada año, se elige a un chico y una chica  para encerrarlos en un "campo de batalla" del que solo puede salir uno con vida. Todo esto es televisado con el propósito de hacer recordar al pueblo quien manda, además, también se sacan unas perrillas ya que en los distritos más ricos es un honor participar y la gente se prepara.

Es una distopía en toda regla, juvenil, sí, pero distopía a fin de cuentas, es un libro-crítica a los medios de comunicación actuales ya no en la manipulación (que es la crítica habitual) sino en la frivolidad con la que se trata hoy en día cualquier tema, en la supremacía del morbo por encima de cualquier realidad y también nos critica a nosotros porque si nadie lo consumiera, no existiría.

La situación que les ha tocado vivir a los protagonistas durante su vida hace que sean mucho más maduros de lo que les corresponde por su edad, por lo que solo te das cuenta de que son adolescentes cuando Katniss se pone a pensar en lo que puede molestarle a Gale cuando ella puede morir en cualquier momento.
Quitando eso, es una historia muy seria y bastante cruda en algunos momentos. Yo no sé si la idea ha sido original de la autora o realmente ha "tomado prestada" la hisotia de Stephen King, pero sea como fuere me he encontrado con algo diferente y ya habrá tiempo para leer "La larga marcha" y hacer comparaciones.

Estoy completamente a favor de todos aquellos que dicen que habría sido un libro perfecto para leer en el colegio. Ya que te obligan a algo por tu bien,que procuren hacerlo atractivo ¿no? Yo no leía nada de lo que me mandaban porque era todo por cojones y cuando dejaron de obligarme y me dieron libertad fue cuando realmente empecé a leer.

SPOILER!!!

Como es un libro juvenil, no se puede uno esperar demasiado, pero sí que me ha gustado que Katniss no haya sido durante todo el libro una super-heroina, ha sido muy realista escondiéndose al máximo y actuando cuando se veía entre las cuerdas.

Y el final...cuando cambiaron las normas del juego para que pudieran ganar los dos del mismo distrito... no me lo podía creer, una historia tan original ¿vas a tener huevos de acabarla tan happy ending? No, no puede ser, es una distopía -pensé- al final se suicidaran los dos y así Peeta podrá quedarse a gusto y demostrarles que él no les pertenece, pero, me quedé con las ganas y solo me hicieron caso en el amago, que ya es algo.


Sospecho que si siguiera leyendo los demás libros si me encontraría con otra historia crepusculera así que esta vez haré lo que debí haber hecho con los vampiros y quedarme en el primer libro, será lo más prudente.

jueves, 12 de julio de 2012

Tokio Blues (Norwegian wood).- Haruki Murakami

Los Beatles. Ellos fueron los que me incitaron a leer esta pesadilla en formato .mobi. No es que Norwegian wood sea de mis canciones favoritas, pero tiene algo que seduce y que una vez que prestas atención a la letra te desestabiliza, porque, en mi opinión, la melodía no va con la historia. Y al haber acabado el  libro por fin comprendo porqué fue ésta la canción elegida. Es desconcertante porque la dinámica es muy tranquila y desprovista de cualquier tipo de emoción y sin embargo todo lo que va ocurriendo es emocional en extremo.
Desestabilizante.

La historia son recuedos de juventud de Toru Watanabe y lo que supuso tanto para él como para Naoko, el suicidio de su mejor amigo Kizuki.
Ya el argumento deja mucho que desear, pero como era Murakami que ahora mismo es uno de los autores mejor valorados y tenía como inicio una canción de Los Beatles, me decidí a leerlo. Error.

Cuando leí 1984, me quedé mal, era una sensación de vacío, de impotencia, no sé, un horror, pero era como esos hematomas que cuando los presionas te duelen pero a la vez te gusta, porque durante la lectura abres los ojos o ves reflejadas teorías tuyas que ya alguien las pensó antes he hizo una historia con ellas. Sin embargo, con Tokio blues, no aprendes nada, no sientes nada, solo aburrimiento y algo de rabia hacia Watanabe por ser una persona con tan alta autoestima cuando es el protagonista más pasivo que me he encontrado jamás.

A pesar de haber mucho sexo, no hay nada de pasión y mucho menos hablemos de algo parecido al amor, por más que se empeñe Murakami en hacernos pensar que sí. En caso de haberlo, sería, como ya he dicho, el amor que siente un adolescente desapasionado.

Si que es cierto que en los países asiáticos la tasa de suicidios es algo más alta por el estrés que les supone el exceso de competitividad, pero en la historia la gente se suicida porque sí, no hay un motivo real ni comprensible y eso hace que la muerte, que de por sí ya es abrumadora, resulte mucho más siniestra y desalentadora y hace que la lectura se vuelva más dificil.

El final es trágico como él solo, pero no porque Naoko se suicide (que te lo vas esperando desde el principio) sino porque el muy cabrón la deje tirada después de todas esas cartas y palabrería barata que ella
se quiso tragar para irse con Midori (a la que sí, quiere, pero no de esa manera) porque era más cómoda y fácil de llevar.

Llevo un rato releyendo lo que he escrito y escribiendo más cosas que después borro, porque no encuentro las palabras adecuadas para describir lo desagradable que es, y como no merece tanta atención y esfuerzo este libro solo voy a añadir que es un libro lineal, y destructivo pero a la vez sin intensidad.

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